miércoles, 26 de noviembre de 2014

Reparar bastones telescópicos de ajuste de rosca

Reparar bastones telescópicos de ajuste de rosca

Hoy os traigo una mala noticia, ya que vais a poder reparar esos bastones de trekking en los que la rosca de ajuste no aprieta, y por tanto perderéis una buena excusa para sustituirlos por otros más modernos. Bromas aparte, vas a poder recuperar el uso de esos bastones en los que el ajuste de rosca ha dejado de funcionar, ya que los vamos a poner de nuevo en funcionamiento con un sencillo y rápido "apaño" que a mí me ha resultado bastante efectivo.

Cuando uno tiene bastones de trekking de ajuste de rosca y ha pasado mil aventuras con ellos, habiendo sufrido hasta despeñamientos (me refiero a los bastones) y posterior "rescate", lo que más rabia le da a uno es que los bastones hallan resistido perfectamente todas estas torturas y lo que finalmente falle es un simple ajuste de rosca. Ese ajuste va fallando poco a poco, lo que vas solventado con truquillos para conseguir el que la rosca "coja", hasta que llega un momento que ni truquillos ni nada... te has acabado comprando otro bastón de rosca que, además, con el paso del tiempo le va pasando lo mismo...

Frente a la incitación al consumo que produce este sistema de rosca con fecha de caducidad, con el consiguiente descontento por parte de los usuarios, algunas marcas han ido sacando, afortunadamente, otros sistemas de fijación más duraderos y constantes en su eficacia. Pero hoy no vamos a entrar en ello (espero hacer pronto un artículo sobre los distintos tipos de bastones) y simplemente vamos a intentar recuperar esos bastones que nos han quedado, momentáneamente, fuera de uso, o que ya nos dan mucha guerra para su ajuste.

Lo primero es saber desmontar los bastones. Para ello simplemente hay que "desenroscar" las roscas hasta que se note que no se avanza más, y a continuación pegar un fuerte tirón para sacarla y separar los tramos de bastón. Normalmente los bastones suelen ser de tres tramos, con lo que tendréis que hacer lo mismo para los dos sistemas de rosca que tendrán entre ellos para ajustarse.

Hemos desenroscado la rosca a tope y ahora solo hace falta un tironcillo para separar los tramos del bastón
Con un tironcillo fuerte los tramos quedan separados

Observaréis una pieza cilíndrica normalmente blanca y fijada al extremo del tramo que es la que estaba insertada dentro del siguiente tramo (en mis fotos sale un poco amarillenta porque ya le he hecho el "tratamiento" que comento más adelante). En el sistema, esa pieza blanca se expande al avanzar por la rosca en la que está montada, de forma que, una vez dentro del tubo de siguiente tramo, al expandirse aplicará la presión necesaria para que quede fijado un tramo contra otro.

El problema es que esa pieza blanca necesita un cierto "rozamiento" inicial con el interior del tubo del siguiente tramo para poder hacerla avanzar por la rosca. Cuando esta pieza está nueva, su diseño posibilita esta acción. Pero con el uso, esta pieza se va puliendo e incluso va perdiendo algo de diámetro por el desgaste, de forma que desliza dentro del tubo del siguiente tramo sin avanzar por la rosca. Al ocurrir esto, lógicamente el sistema deja de funcionar ya que la rosca no "coge".

La solución pasa por conseguir que esta pieza vuelva a "agarrar" dentro del tubo del siguiente tramo.Una de las primeras cosas que se me ocurrió y probé es insertar dentro de la pieza de plástico (realmente son varias piezas ensambladas con una goma, con lo que se puede manipular en su "interior") una fina película de gomaespuma, de esas que protegen los artículos de electrónica cuando los compras. El invento funcionó perfectamente para enorme alegría mía... pero duró poco, pues esta gomaespuma se deteriora muy rápidamente y pierde su eficacia... había que buscar otra solución que fuera más duradera o que al menos fuera más fácil de implantar si hay que recurrir a ella de vez en cuando (no siempre se tiene a mano la gomaespuma del grosor y densidad adecuada).

La siguiente idea que se me ocurrió, y que por el momento parece que es la definitiva, es aplicar una capa de pegamento de contacto sobre la famosa pieza blanca. Con ello se consigue un doble objetivo:
  1. Aumentar muy ligeramente, pero suficientemente, el diámetro de la pieza blanca
  2. Dotar de un cierto agarre a la suferficie de esta pieza blanca

Es importante que el pegamento sea pegamento de contacto, ya que por un lado este es elástico y va a permitir el movimiento de las piezas sin que se rompa la costra de pegamento, y por otro tiene una cierta adherencia superficial una vez seco. Para el que no lo sepa el pegamento de contacto es el típico amarillento y "chicloso" que frecuentemente se suele tener en las casas.

Para que el tratamiento tenga mejor efecto y que agarre mejor, lo primero de todo es limpiar bien esa pieza blanca, simplemente con agua y jabón, y secar con un paño. Con ello eliminaremos el polvillo y otros elementos que pueda tener en su superficie, que puedan interferir en el "agarre" del tratamiento y debilitarlo. No hace falta esmerarse mucho, ya que con una limpieza breve y normalita es suficiente. Podría pensarse en haberle dado previamente una pasadita con un papel de lija, al estilo de cuando se va a aplicar un parche de bicicleta a una recámara, pero yo pienso que no es necesario.

A continuación lo que haremos es aplicar una capa de pegamento de contacto por toda la superficie de la pieza blanca. No se trata de echar una capa muy abundante, sino simplemente aplicar una capa normal. Lo ideal es que cubra toda la superficie cilíndrica de la pieza blanca; ya que, lógicamente, cuanta más superficie, más agarre.

Hemos aplicado una capa de pegamento de contacto en todo el contorno de la pieza blanca

Este tipo de pegamentos alcanza más o menos rápidamente una resistencia inicial, pero luego la resistencia sigue aumentando notablemente a lo largo de las horas. Por ello lo ideal es dejar pasar 24 horas antes de volver a ensamblar de nuevo los tramos y hacerle trabajar. No obstante, no viene mal tras los primeros minutos y una vez que se comprueba que el pegamento ya va secando, el mover un poco las piezas móviles para evitar que el pegamento las rigidice demasiado y puedan expandir sin problemas y avanzar por la rosca sin resistencia.

Ahora que he mencionado lo de avanzar por la rosca sin resistencia, se me ha olvidado comentar al principio que lo primero que hay que comprobar es que la pieza blanca avanza por la rosca sin resistencia, no sea que, aunque no es lo habitual, el problema sea ese.

Volviendo al asunto, una vez que han pasado las 24 horas se vuelven a ensamblar los tramos, igual que los desmontamos pero en sentido inverso: lo primero es introducir la pieza blanca dentro del siguiente tramo y a continuación enroscar un tramo dentro de otro. Para alegría nuestra, comprobaremos cómo ahora el sistema de rosca funciona perfectamente.    

Volvemos a introducir la pieza blanca dentro del siguiente tramo

Todavía desconozco lo que puede llegar a aguantar en el tiempo este apaño, pero creo que si se ha ejecutado bien puede ser un largo período. No obstante, lo que es innegable es que si por desgracia no durara tanto como fuera deseable, el volver a aplicar este apaño es tan fácil, barato e inmediato que no presenta ningún inconveniente; por ello creo que la solución es la más satisfactoria de las que he buscado y encontrado, por lo menos hasta ahora.


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