jueves, 3 de octubre de 2013

Arista integral Cabrones-Torrecerredo

Arista integral Cabrones-Torrecerredo
Año 2013. Participantes: Fran y yo.

Después del intento fallido de la arista del pasado agosto, cuando subimos por la Canal del Agua (Canal del Agua), le tenía más ganas que nunca a esta magnífica arista, así que Fran y yo no tardamos mucho en ponerle fecha a esta actividad, que fue retrasándose más de lo que hubiéramos querido debido a las continuas previsiones de lluvia los fines de semana precedentes.

Esta vez consideramos que lo mejor era atacarla desde Vega Urriello, a cuyo refugio subiríamos el viernes, el sábado haríamos la arista y volveríamos a Vega Urriello, y el domingo podríamos dedicarlo a escalar en el Naranjo y regresar a casa. No planteamos atacarla desde el, más cercano, refugio de Cabrones ya que por nuestro horario no era viable llegar a él el viernes, y tampoco nos parecía mejor dejar la arista para el domingo junto con todo el descenso y la vuelta a casa.

El recorrido de la arista es el integral, es decir, empalmando la arista Noroeste de Cabrones con la Cabrones-Torrecerredo. No nos queríamos saltar la arista Noroeste de Cabrones, ni siquiera nos lo planteamos, ya que se trata de una ascensión realmente bonita y espectacular donde, sin desmerecer el resto, se concentran los pasos más delicados y más espectaculares de la arista. En concreto, al poco de empezar la arista Noroeste se encuentra el paso más "crítico" de toda la arista integral, a mi entender.

Empezamos (podéis pinchar en las fotos para verlas más grandes):

Subida a Vega Urriello (20 de septiembre de 2013)
 
El viernes salimos escopetados del trabajo, comiendo un bocata sobre la marcha, casi directos a la carretera, ya que a las 22:30 "cierran" el refugio; es decir, a partir de las 22:30 no te atienden para inscribirte y darte colchoneta, edredón, almohada y taquilla. El viaje en coche se nos dio bien y no pillamos retenciones, así que más o menos a la hora prevista estábamos en Pandébano. Nos preparamos rápidamente y salimos, y en 2 horas clavadas estábamos entrando en el refugio. Habíamos estado subiendo con niebla, pero ya cerca del refugio, cuando cogimos altitud, dejamos las nubes abajo y todo se mostró despejado y con un aspecto espléndido, pudiendo contemplar el Naranjo en todo su esplendor.

Llegamos recién oscurecido el día, pero, como ya estábamos muy cerca, ni siquiera paramos a sacar los frontales para lo poco que nos quedaba.

En el refugio estaban en plena cena y nos dijeron que nos atendían después, así que aprovechamos para cenar nosotros también. No habíamos reservado cena en el refugio ya que ni el viernes ni el sábado teníamos mucha certeza de llegar a la hora de la misma, así que nos habíamos subido nuestras cosas para cocinar y cenar. 

Como el domingo teníamos previsto escalar, además del necesario para la arista nos habíamos subido mucho más material: una segunda cuerda, un montón de cintas exprés, los juegos completos de fisureros y friends, estribos,... incluso en mi caso llevaba hasta un tercer calzado, ya que a las botas para la arista y los pies de gato para la escalada le sumé unas zapatillas de montaña, que no eran adecuadas para hacer la arista, pero en la escalada me servían para la aproximación y así evitar tener que escalar cargado con las botas.

Una vez cenados nos inscribimos en el refugio y dedicamos unos momentos de relax en sus mesas, repasando la información que traíamos de las actividades. Pronto nos fuimos a dormir, tras haber acordado intentar estar saliendo del refugio al día siguiente a las 7:00, para lo cual debíamos despertarnos antes de las 6:30 pero acordamos apurar hasta esta última hora debido a que necesitábamos recuperar algo de sueño de la semana de trabajo.

Arista integral Cabrones-Torrecerredo desde Vega Urriello (21 de septiembre de 2013)

DATOS: 
Actividad: Arista. Montañismo y escalada;      Zona: Picos de Europa
Dificultad (arista): D Inf. (Dificultad máxima: IV)
Cimas Cabrones (2558 m) y Torrecerredo (2650 m)
Longitud total: 13,1 km;     Desnivel acumulado positivo1330 m;     Desnivel acumulado negativo: 1330 m
Características de las aproximaciones: El camino de Vega Urriello a Cabrones y de los pies de Torrecerredo a Vega Urriello es más o menos cómodo y relativamente fácil de seguir. La subida desde Cabrones a pie de arista, una vez desviados del camino que lleva a Torrecerredo al poco de salir del refugio, no está definida pero, una vez identificado el punto de destino, más o menos se intuye y no presenta demasiadas dificultades ir encontrando paso. Es ampliamente conocido lo delicado del destrepe del Torrecerredo, por lo que es importante seguir todavía alerta y no relajarte al haber finalizado la arista.
Características de la arista: Muy aérea y con pasos muy delicados, especialmente en la arista Noroeste de Cabrones. El recorrido es tremendamente variado, con recorridos por el filo tanto en horizontal como en ascenso y en descenso, numerosas trepadas y destrepes, hasta III+ y normalmente muy aéreos y muy verticales, tanto en muros como en chimeneas o en filos, un tramo andando y un largo de escalada en un muro vertical de grado IV. Hay que tener muchísima precaución ya que algún tramo está bien, pero en general toda la arista está bastante descompuesta, hay mucha roca suelta y hay que comprobar constantemente la solidez de donde te agarras o apoyas el pie para que no ocurra una desgracia.
Paso clave: La arista es toda muy delicada pero para mí el tramo que más se encuentra al poco de iniciar la arista Noroseste: consiste en unos 6 metros de tramo recorrido por el filo que sube con cierta verticalidad, y que hay que recorrer en adherencia (y recordemos que vamos con botas) pues prácticamente está todo liso; está graduado de III+ y una vez montado en él se sufre una cierta inseguridad en la adherencia. Una vez superado ese paso, las posibilidades de retorno se ponen muy difíciles, pero por contra al estar al principio sirve como una especie de chequeo de que uno es apto y se encuentra preparado para realizar la arista. Aunque el grado de dificultad más alto es el muro de IV, no me he referido a éste ya que el hecho de hacerlo en un largo de escalada y de que haya clavos instalados le resta peligrosidad.
Equipamiento: 5 instalaciones de rápeles concentrados en la zona tras rebasar la ruta "normal" al pico Cabrones. 4 clavos con cordinos en el muro de IV de acceso a la cima de Torrecerredo, si bien no es necesario usar nada más que dos de ellos (dos muy juntos y un tercero también cerca y un pelin desviado de la trayectoria de la escalada, que hay que hacer con ligera tendencia hacia la izquierda).
Material: imprescindible una cuerda de 60 m (o de 30m si el muro final de IV lo escalas en simple), descensores aseguradores, 2 cintas exprés y material para hacer una reunión en la terraza sobre el muro de IV (es posible que te valga con un anillo cinta grande para abrazar alguna roca). Por prudencia se puede llevar algún friend y/o fisurero (nosotros llevábamos 3 de cada), un par de cintas exprés más y algunos anillos de cinta adicionales, si bien nosotros a pesar de llevarlo no usamos nada de esto, solo alguna exprés más que tampoco era muy necesaria. El muro de IV se puede escalar con botas (si son aparatosas, como en mi caso, los apoyos de pies se pueden quedar algo pequeños pero las manos son buenas y no hay mucho problema), por lo que no es necesario cargar con pies de gato. Por supuesto, hay que llevar casco y arnés.
Posibilidades de escape: Antes de superar el paso crítico que he comentado antes, se puede volver con cuidado por tus propios pasos. Una vez superado este punto prácticamente no queda más remedio que seguir  hasta coronar Cabrones y continuar la arista descendiendo hasta la brecha de acceso de la ruta "normal" al pico Cabrones (justo antes de un imponente muro III+ y la posterior zona de rápeles), por donde se puede descender.

TIEMPOS: 

  • 1h 47min de refugio de Vega Urriello a refugio de Cabrones
  • 14min de descanso e hidratación en el refugio de Cabrones
  • 46min de subida a pie de arista Noroeste de Cabrones
  • 29min de preparación (arnés, casco,...) y de reponer fuerzas a pie de arista
  • 5h29min de recorrido de la arista hasta la cima de Torrecerredo incluyendo paradas de reposición de fuerzas y en cimas. Perdimos excesivo tiempo en los rápeles (1h41min), y también el hecho de ir encordados ralentiza la marcha, por lo que es fácil mejorar este tiempo.
  • 3h09min de cima de Torrecerredo a Vega Urriello, yendo tranquilos e incluyendo dos paradas muy largas que suman 35min.
TRACK:
Grabado in situ, filtrado y depurado (pincha para acceder al track en wikiloc)



CROQUIS: 

Tramo arista Noroeste de Cabrones:


 Tramo cima Cabrones-Torrecerredo:


FECHA: 21 de septiembre de 2013

DESCRIPCIÓN: 

Finalmente, a la hora de partir nos relajamos demasiado y acabamos saliendo del refugio a las 7:50. No nos preocupaba demasiado ya que considerábamos que teníamos horas de sobra. La ventaja es que salimos ya con la luz del día, en lugar de valernos de la luz de los frontales.

Pronto encaramamos la subida a la brecha de los cazadores, donde adelantamos a otros montañeros que iban a un ritmo un poco más tranquilo, y seguimos en dirección a Horcada Arenera.

De camino a la Brecha de los Cazadores
Desde Horcada Arenera cogemos el camino que baja con ligera tendencia hacia la derecha metiéndonos en los valles que apuntan en dirección al refugio de Cabrones. El camino, aunque ya lo conocía, se sigue fácil al ir bastante marcado y con puntitos de pintura en la roca de ayuda de vez en cuando. Es más o menos cómodo, aunque hay algún que otro destrepe. El camino nos lleva a un punto bajo a partir del cual hay que empezar  a subir  a un colladín desde donde ya se divisa el refugio de Cabrones. Solo queda una bajada algo empinada para llegar a su fuente, donde hacemos una breve parada para comer algo y reponer agua.

Al frente tenemos la collada del Agua; y el tefugio de Cabrones a sus pies.
Y a la izquierda ya podemos divisar el pico Cabrones y su arista noroeste perfilándose hacia la derecha.

Reemprendemos la marcha, siguiendo el camino que lleva a Torrecerredo, pero pronto, al llegar a una especie de "cambio de rasante" que hay a la altura del pico Dobresengros, hay que salirse del camino en perpendicular hacia la derecha. Desde ahí se puede identificar bien el inicio de la arista nororeste de Cabrones e ir en su busca subiendo por los pasos que mejor se vayan viendo.

Subimos a buen ritmo, por lo que tardamos menos que la otra vez en alcanzar el pie de la arista. Al pie de arista nos colocamos arnés y cacharros, el casco, descargamos algo de líquidos de nuestro cuerpo y reorganizamos la distribución de la mochila para tener a mano lo que nos interesa. Aprovechamos también para comer algo.

Bonito paisaje y nubes mirando atrás, en la subida al pie de la arista
Llega el momento de la verdad. Por precaución decidimos ir encordados desde el principio, dejando entre nosotros unos 12 metros de cuerda. Esto supone que nuestra marcha irá un poco más ralentizada al no poder ir cada uno a nuestra bola, sino que por ejemplo en un un paso delicado, en el que haya que pasar despacio, el segundo esperará a que pase el primero y el primero a que pase el segundo, con lo que un paso de estos que ralentice la marcha te lo hace por partida doble. Por contra la ganancia en seguridad es muy grande.

Preparándonos para subirnos en la arista
La técnica al ir encordado en aristas ya se sabe: si uno se cae por un lado de la arista, el compañero tiene que, sin pensárselo, tirarse por el otro lado para compensar la caída (y más le vale tirarse, porque si no el compañero que se ha caído le arrastrará). No dudamos en recordárnoslo mutuamente, aunque no sea muy agradable pensar en ello.

Esta vez Fran tira primero, aunque aquí da un poco igual ir primero o segundo: la diferencia es únicamente que el segundo tiene en todo momento a la vista a su compañero y que si estamos muy cerca el uno del otro el segundo va pisándose la cuerda al menor descuido. Por el contrario, si nos alejamos entre nosotros ambos corremos el riesgo de sufrir un tirón en la cuerda que te desequilibre. Por todo ello es muy importante ir avanzando bien coordinados, lo que no es ningún problema ya que Fran y yo solemos compenetrarnos muy bien en montaña.

Nos subimos a la arista noroeste y pronto se abre la vista a la vertiente Dobresengros y sus patiazos. El patio hacia la otra vertiente también se presenta repentinamente. Ya comprobamos la otra vez lo rota que está la roca, así que subimos con mucho cuidado vigilando de donde nos cogemos.

La colocación del sol hace que estemos todo el rato en sombra y empezamos a tener algo de frío. Donde más lo notamos es en las manos, que las tenemos heladas y el contacto con la roca fría empeora la situación.

Recién subidos en la arista noroeste
Pronto llegamos al paso clave y comprobamos varias cosas. La primera es que no es solo que tenga pinta de cañero, es que cuando te montas en él es peor. Fran se mete con decisión pero enseguida se queda un poco frenado al apreciar que no hay nada donde sujetarse y que tienes que subir por el filo en adherencia, por lo que tiene que coger un pelín de confianza e ir progresando pasito a pasito hasta que supera el paso, que auque no tiene muchos metros (quizás unos 5 o 6 metros), te mete cierto miedo en el cuerpo. La segunda cosa que comprobamos es la acertada medida de unos 12 metros de cuerda entre nosotros, medida que fue muy buena para toda la arista.

A continuación paso yo, con los mismos problemas y sensaciones que Fran; no sé qué tal le ha ido a Fran con sus zapatillas "especiales" de montaña, pero la sensación de hacer este tramo en adherencia con botas no es muy agradable... y los patios a ambos lados son de impresión.

Ya he dejado el paso clave unos cuantos metros más abajo. Lástima que en las fotos no se pueda apreciar.

Aunque seguimos en sombra, las manos han recuperado su temperatura debido a la actividad y ya no notamos tanto frío, lo cual es un alivio. Vamos con una camiseta térmica de manga larga y la sensación de temperatura que tenemos en el cuerpo es muy ligeramente fresca, con lo cual vamos bien pero por el fresquillo que hemos pasado antes estamos deseando llegar al sol.

Seguimos. Trepadas y más pasos aéreos. Fran va avisando: «otra vez toca hacer "el gatito"». Acuña el término que usaríamos cada vez que hay que pasar por un filo a cuatro patas, cual gato paseándose por encima de un muro; término que usaríamos unas cuantas veces.

Trepadas verticales y aéreas constantemente. Es la tónica de la arista.
Llega un paso con un aspecto terrorífico, pero esta vez es solo aspecto y "haciendo el gatito" se pasa sin muchos problemas, aunque el vacío a ambos lados es considerable.

Fran acaba de superar un filo "haciendo el gatito"...
...mientras yo le vigilo sentado en el filo en una anchura que no supera la de un sillín de moto, como se puede apreciar en la foto

Vista a la izquierda...
...y vista a la derecha. Las fotos no son muy buenas, pero es que el sitio no permite muchas florituras
Una foto de otro día de un compañero, que muestra mejor lo aéreo de la zona


Llegamos a un sitio "tranquilo". Sabía de su existencia por algún vídeo que había visto en internet. Te permite un cierto relax de tensiones. No obstante, se trata de poco más de diez metros, ya que se continúa por una vira que finaliza enseguida y hay que empezar a trepar de nuevo en perpendicular a la izquierda.

Llegamos a un punto "tranquilo"...

...pero que en poco más de diez metros tendremos que abandonar.
Aprovechamos el punto tranquilo para comer alguna barrita y dulces, y beber agua, pero no tardamos demasiado en movilizarnos de nuevo. Solo unos metrillos de vira y tenemos que girarnos 90 grados a la izquierda para comenzar a trepar. La tónica general de dificultad de las trepadas en toda la arista yo diría que en general varía entre el II+ y el III (aunque algún que otro punto se podría calificar de III+), vamos, que no son trepadas muy difíciles, pero que tampoco son como para hacerlas con los ojos cerrados; y sobre todo insisto en que hay que vigilar mucho las rocas sueltas, que es el mayor peligro y como te caigas aquí y no te sujete una cuerda dudo que encuentren todos tus trocitos.

Continuamos. Trepadas en muros verticales... filos... vamos alternando, pero siempre por el borde superior de la arista. En las trepadas vamos observando los agarres y apoyos que vamos a usar, pues algunos pasos no son tan evidentes, y además antes de continuar chequeamos su resistencia.

Continuamos la arista. A mis espaldas, el contraste sol y sombra marca su perfil.
Aunque unas veces en forma de muro y otras en forma de filo, los tramos que nos van llegando se puede decir que es una sucesión de trepadas. Más o menos ya vamos cogiendo sol, lo cual nos resulta bastante agradable.

La ruta la verdad es que no tienen pérdida: ir todo el rato por el filo de la arista.

Nos hemos habituado ya al ambiente y al vértigo y estamos disfrutando un montón. El día, muy despejado y soleado, nos brinda unos paisajes increíbles. A nuestra derecha, Peña Santa tiene una magífica estampa, pero me ocurre una cosa curiosa: de tanto observarla embobado al final me creo que ya he tomado fotografías de ella, y luego al llegar a casa me llevo la sorpresa de que ¡no había tomado ninguna! Una pena porque se juntaban una estampa magnifica y magestuosa, con una definición y una luminosidad perfecta.

Estamos disfrutando un montón en este recorrido tan aventurero.
Y las vistas son una pasada en un día despejado como hoy. Al fondo las paredes de la Torre de la Palanca
Continuamos con nuestra aventura. El recorrido se va verticalizando cada vez más, sobre todo según vamos subiendo.

El recorrido de la arista noroeste en general está bastante verticalizado, sobre todo cuanto más te vas acercando a la cima.

Vista atrás


Las trepadas son cada vez más contínuas y más verticales. En algunos casos antes de meterte en ellas hay que observar las trepadas unos momentos para poder decidir cómo y por dónde abordarlas. Especialmente aquellas que presentan dos o más posibilidades y que ninguna la regalan. Se va notando en el ambiente que ya andamos cerca de la cima. Desde la propia arista no es posible saber si nos queda mucho o no, pero en nuestro interior notamos que andamos ya cerca de coronar Cabrones... puede ser por la apariencia de lo que vemos por encima nuestro, pero quizás es simplemente por la percepción del tiempo transcurrido o por las ganas que ya tenemos de hacer cima.
Trepadas muy verticales y aéreas.

Seguimos con trepadas muy verticales y aéreas. En algunas hay que analizar por dónde se abordan. Aquí ya va "oliendo a cima".
Finalmente alcanzamos la cima. Lo primero que vemos es un hórreo que han colocado en la cima recientemente. No dudamos en sacarnos unas cuantas fotos con el gracioso hórreo, que aunque se trate de un "elemento extraño", es discreto y le da un bonito toque de personalidad a la cima.

Fran con el hórreo cimero

Yo, con el hórreo

La foto cimera "oficial" del Pico Cabrones
Hemos finalizado la parte correspondiente a la arista noroeste de Cabrones. Hasta aquí hemos tardado algo más de una hora de arista, pero al menos para mí ha sido tan intenso que parece que hubiera pasado más tiempo. Dedicamos unos minutillos, no solo a las fotos sino también a picar algo rápido y contemplar el paisaje, pero sobre todo a contemplar lo que nos espera hasta Torrecerredo. El panorama acongoja un poco en cuanto a aspecto, pero pensamos que hemos pasado con buena nota la parte más delicada de la arista integral y, por tanto, el resto no debería darnos excesivos problemas.

Vista de Torrecerredo
Ahora tenemos que cambiar el chip de trepadas por el de destrepes. Comenzamos con destrepes no excesivamente abruptos, con lo que se va descendiendo muy bien y por tanto esta zona de la arista cunde más que otras.

Aunque nunca hemos abandonado los "patiazos" a ambos lados, al cabo del rato llegamos a un filo más estrecho de lo normal. Fran recuerda haber pasado a horcajadas este tramo cuando hizo Cabrones por la "normal" hace unos años, ya que le imponía. No obstante, con lo que llevamos ya hoy a nuestras espaldas, este paso nos parece una chorrada y lo hacemos andando de pie sobre él. Primero pasa Fran, sin ningún problema y casi pitorreándose del paso.

Fran sobre el paso más afilado de la "normal" al pico Cabrones.



Luego voy yo, que en principio no pensaba hacerlo de pie, pero enseguida me digo "¡qué narices!", y me pongo erguido a cruzar el paso. No obstante, al final a cada paso que voy dando voy agachándome un poquito más hasta que llegando a lo último acabo apoyando las manos en la roca; y es que llevar la cuerda por delante incordia un rato para estos menesteres.

Yo también me apunto al funambulismo, aunque al final la cuerda por delante me incordia



Tras este paso, llegamos a un destrepe ya bastante acusado y continuado, que baja a la brecha por la que se accede en la "normal" al pico Cabrones. El destrepe no es difícil pero hay que ir con cuidado. Se baja con una ligerísima tendencia hacia la izquierda que al final se corrige. Al llegar a la brecha, mirando atrás vemos un cordino un poco alto, que mas que para rapelar si bajaras por todo el centro, tiene más pinta que está para asegurar la trepada directa en la "normal" del Cabrones.

Fran aterrizando en la primera brecha, tras el destrepe
Tenemos enfrente un muro vertical con un arranque complicadillo que yo graduaría de III+. El muro de primeras asusta mucho, por lo que yo ya lo había ido estudiando según destrepaba hacia la brecha. Fran se queda un poco parado porque se ve cañero y no se ve muy bien hacia donde hay que ir y le parece que conviene hacer un largo de escalada, pero le digo que me he fijado durante el destrepe a la brecha que hay que trepar con ligera tendencia a la izquierda y enseguida se vuelve fácil y que si lo prefiere tiro yo primero. Fran confía en mis observaciones y rechaza mi ofrecimiento, así que se lanza a por él.

El muro tiene un arranque prácticamente sin pies, con agarres decentes para las manos desde donde hay que tirar de brazos para izarse, apoyar pies un poco en oposición o como se pueda para progresar un poco con los brazos, y enseguida vas cogiendo presas buenas desde donde auparte. El resto ya es fácil y enseguida tumba.

Ambos lo pasamos sin grandes problemas y enseguida estamos subiendo un tramito andando hacia arriba y a continuación trepando.

Vista atrás del pico Cabrones una vez superada la brecha de la "normal"
Nos vamos fijando en una cordada que va bastante por delante de nosotros. Seguramente ha partido desde el refugio Cabrones y ha empezasdo la arista bastante antes que nosotros, que tenemos el hándicap de haber empezado esta mañana desde Vega Urriello. La hemos visto aproximarse al muro de IV y ahora están en plena escalada de dicho muro. También hemos ido viendo varias visitas que ha recibido la cima de Torrecerredo accediendo supuestamente por su  ruta normal.

Foto con zoom de gente en la cima de Torrecerredo y a la derecha una cordada a mitad del muro de IV.
Tras un tramo de trepadas, empezamos con los destrepes y pronto se ve que hay que hacer una bajada excesivamente pronunciada hacia una brecha que queda bastante baja. Por suerte, enseguida vemos la primera instalación de rápel. Veríamos hasta cinco instalaciones de rápel prácticamente encadenadas. He leído en algunos sitios que estos rápeles se pueden destrepar. Lo primeros... bueno...  pero los últimos ya es ganas de jugarse la vida; por lo menos eso es lo que aparentan.

Los rápeles son muy cortos. Ninguno supera los 15 metros. Fran me dice que tome la delantera porque a él se le da muy bien ir hacia arriba, pero en lo de ir hacia abajo tiene cierto respeto, y también porque yo llevo un cacharrillo, el Alpine Up, que entre otras cosas tiene bloqueo automático para los rápeles.

Me asomo a observar los rápeles y veo dos cosas. La primera es que los dos primeros rápeles se pueden hacer en uno con la cuerda que llevamos de 60 metros, pues además de la segunda se ve la tercera instalación de rápel y a ojo parece que pudiera entrar en el radio de acción de 30 metros en doble de nuestra cuerda. La segunda es que el ir por el filo implica encajar algo la cuerda para evitar salir penduleando por un lado de la arista, ya que el rápel avanza también bastante hacia adelante en horizontal, lo que unido a la existencia de algún tramito horizontal me hace pensar que el riesgo de engancharse la cuerda al recuperarla es alto. Por ello decido hacer un rápel pendulado por el lado derecho hacia una vira que he visto y que comunica con la tercera instalación de rápel.

...Y elegí mal día para estrenar en rápel el cacharrito que me había comprado, que había usado en escalada pero todavía no había rapelado nunca con él: el Alpine Up. El primer fallo fue no ser suficientemente cuidadosos al quitarnos la cuerda de la "bandolera", o no haber "pasado" toda la cuerda después para que no se rizara al usarla, pues no hubiéramos tardado nada y nos hubiera ahorrado algunos problemas.

Pongo mi cacharrillo en "modo rápel con bloqueo automático", y debiera ser una delicia bajar con seguridad simplemente accionando la palanquita. Peeero, tengo mucha costumbre, especialmente en rápeles pendulados como éste o en rápeles muy irregulares, de ir con la mano izquierda tocando la pared para dirigirme, controlar salientes, etc, mientras la derecha controla la velocidad de descenso. En el cacharrito este, se supone que la mano derecha nunca debe soltar la cuerda a pesar del autobloqueo, mientras que con la mano izquierda accionas la palanquita con la que controlas tu velocidad de descenso; pero entonces la mano izquierda no puede ir tocando la pared para ir dirigiendo rápeles pendulados y a la vez estar accionando la palanquita. A esto le añadís el rizado de la cuerda, que tenía que ir deshaciendo prácticamente cada paso que bajaba, y que además a veces ocasionaba que deslizara un cabo de la cuerda y otro no haciendo desplazar el centro de la cuerda de la instalación de rápel (menos mal también que llevábamos los dos estremos de la cuerda anudados, como marcan las normas de seguridad de un rápel). Os podéis imaginar que este rápel fue un suplicio para mí.

Finalmente aterrizo en la vira y no con poco esfuerzo debido a los problemas que he comentado, consigo llegar a la tercera instalación de rápel. La cuerda llega bastante justa y la controlo desde aquí para controlar el descenso de Fran y especialmente para evitar el péndulo. La cuerda va un poco en el aire, casi como una tirolina, pero Fran puede bajar bien por ella. Si estuviera más tensa Fran no podría bajar y para poder controlarle y que pudiera bajar yo tendría que retroceder un poco por la vira, lo cual hubiera sido un poco incordio pero no un excesivo problema.

Aterrizando en la vira en nuestro primer rápel de hoy
Por detrás se ve el panorama que nos espera tras los rápeles y la brecha

 Trepando a la tercera instalación de rápel. Esto parece una tirolina
Llega Fran y me asomo a estudiar el siguiente rápel. Igualmente veo que podemos saltarnos la cuarta instalación de rápel y aterrizar en una plataforma inclinada que hay más abajo, haciendo dos rápeles en uno. Esta vez sí que rapelamos por el filo porque se ve que las posibilidades de que se enganche la cuerda son bastante menores: es más vertical, y como puede verse en la foto solo hay un tramo horizontal al inicio del rápel y con la roca menos rota.

Desciendo este rápel, y al sobrepasar el tramo horizontal encarrilo un poco la cuerda por las rocas, para evitar un posible péndulo hacia un lado debido al ese pequeño tramo horizontal del inicio. Sobrepaso la  cuarta instalación de rápel y sigo descendiendo hasta aterrizar en la plataforma inclinada. Aunque me sigue costándome hacerme a él, esta vez me ha ido bastante mejor con el cacharrillo. Está claro que hay que ir acostumbrándose a él.

Iniciando nuestro segundo rápel de hoy
La plataforma está más inclinada de lo que parecía desde arriba, pero tampoco es un excesivo problema, simplemente es algo incómoda. No obstante veo un clavo donde me anclo para estar algo más cómodo. Mientras tanto Fran desciende. Cuando ha aterrizado, le doy un poco de cuerda y se asoma para ver la continuación. Hay que seguir hacia abajo para llegar al fondo de la brecha, que ya está cerca. Aparentemente se puede bajar destrepando, así que nos volvemos a poner encordados y empezamos a destrepar, cuando para sorpresa nuestra hay unos metros finales muy delicados y una instalación de rápel, así que de nuevo nos toca desencordarnos y montar el rápel.

Rapelo, con unos metrillos en rápel volado donde, aquí sí, el cacharrillo se muestra de lo más eficiente y agradecido. Aterrizo en el fondo de la brecha y a continuación rapela Fran hasta juntarnos.

En nuestro tercer rápel de hoy, aterrizando en la segunda brecha
Hago aquí un inciso porque me viene a la cabeza un destrepe algo delicado, que había que descolgarse en vertical con los brazos hasta que bien estirado tocabas al tacto (pues era complicado verlo, pero ya lo habías "fichado" antes de descolgarte) un apoyo para los pies. La verdad es que ahora mismo no me acuerdo bien donde estaba ese destrepe, probablemente antes de los rápeles; si logro acordarme lo incorporo en su sitio en la descripción.

A partir de la brecha ya casi todo es hacia arriba. Nos volvemos a encordar y acometemos las trepadas que vienen a continuación. Algunas trepadas tienen algo de complicación, o quizás mejor dicho de compromiso, pero a estas alturas de arista uno va bien curtido y ya pocas cosas parecen complicadas. Recuerdo un paso en vertical (y aéreo, para variar) en el que hay que tirar de brazos.

Hacemos una paradilla técnica para comer algo y también cambiar las camisetas térmicas por otras más frescas, pues el calor empieza a apretar.
Estupendos paisajes. Los Albos con el mar a sus espaldas
No nos cansamos de echar la vista atrás para contemplar el pico Cabrones

Seguimos trepando hasta llegar a un gendarme, que no parece que la ruta pase por coronarlo y veo que se puede rodear por la derecha con unos metros de destrepe. Lo rodeamos con el destrepe y parece que efectivamente la ruta correcta es la que hemos escogido, ya el gendarme no solo parece bastante complicado de coronar sino también de bajar después por detrás.

Sin embargo, a continuación viene otro gendarme mucho más grandote cuya apariencia para coronarlo también asusta un poco, pero ahora se ve claramente que no hay alternativas para rodearlo. Nos ponemos a treparlo y luego no resulta tan complicado, aunque sí que observo algún pasito de equilibrio que podría ser un III o incluso III+; también depende como lo acometas pues, como en otros sitios, había varias posibilidades: una chimenea por donde meterte y trepar o una especie de espolón a su izquierda. Yo me metí por el espolón y el pasito fue para pasarme a la chimenea, que me parecía más fácil en sus metros finales.

Trepando y destrepando Gendarmes
De repente, se acaban  las hostilidades y la ruta va por una arista bastante más ensanchada. Aquí se va andando "tranquilamente", en dirección al muro de IV. Digo "tranquilamente" porque aunque el terreno ya es fácil, la pendiente es fuertecilla, cansa lo suyo, y Fran me llevaba a toda pastilla subiendo sin darme respiro, ya que al ir encordados tenía que seguirle. La prueba del ritmo seguido es que desde que entramos en este tramo solo tardamos 18 minutos en plantarnos al pie del muro de IV. Este tramo subía yo prácticamente dejando un hilillo de sudor por el camino (y eso que yo no soy mucho de sudar), y el muy canalla de Fran cuando se vuelve y me ve chorreando va y se parte de risa.

Llegamos al tramo de andar. Vista atrás para rememorar por dónde hemos pasado

Ya muy cerca del pie del muro de IV
Aspecto de infranqueable que muestra el Torrecerredo desde aquí. A la derecha, casi saliéndose de la foto, el muro de IV
Finalmente llegamos al muro de IV, a una sombrita que a estas alturas se agradece. Nos conmueve observar hacia atrás la arista que hemos recorrido, con un aspecto tan poco acogedor. A la vez nos da un subidón porque esto ya está prácticamente vencido y el mirar atrás y ver todo lo que hemos hecho (y lo que queda por detrás que no se ve) da una gran sensación de orgullo.

Vista atrás desde el pie del muro
Preparamos toda la cacharrería para acometer el largo del muro de IV. Lo va a acometer Fran de primero, lo cual resultaría un acierto pues él lleva unas zapatillas con las que poder apoyar mejor los pies, mientras que yo llevo mis botas de tres estaciones un tanto aparatosas, para las que los apoyos para los pies en el muro se quedan un tanto pequeños.

Había leído que hay cuatro clavos. Según llegábamos al pie del muro ya había detectado uno con un cordino naranja, un poco hacia la izquierda. Al pie del muro detectamos los otros tres, casi seguidos en linea recta, cada uno con un cordino blanco. Me estraña porque estos tres no siguen la misma alineación que el cuarto que se encuentra un poco más a la izquierda.

Sube Fran. Los dos primeros clavos están excesivamente juntos, pero ya que tenemos exprés de sobra Fran chapa los dos. Luego chapa el tercero, un poco más arriba pero también muy cerca y al ver la continuación, ve que realmente hay que irse un poco a la izquierda a por el cuarto clavo con el cordino naranja, que también chapa pero vemos que el tercer clavo no hace nada más que desviar la cuerda. Desde el cuarto clavo, la pared enseguida va tumbando y sales cómodamente a la repisa, donde Fran monta reunión abrazando una roca con un anillo cinta grande. Ahora no recuerdo si la reforzó con algo más.

Fran escalando el muro. El primer clavo está casi entre sus pies, el segundo, muy seguido lo tapa con el cuerpo y está chapando el tercero. Es mejor olvidarse del tercero y en su lugar subir hacia la izquierda en busca del cuarto que tampoco está muy lejos

Subo yo, y como ya he adelantado, con las botas tan aparatosas que llevo, los apoyos para los pies en el muro se me quedan algo pequeños. No obstante no es mucho problema porque algo sujetan y las manos en general sin ser excesivamente abundantes son buenas (aunque a mí se me rompió una presa al tirar de ella, sin consecuencias).

Encamino las trepadas que llevan a la cima, más o menos evidentes, yendo bastante hacia la izquierda y luego subiendo hacia la derecha, y encuentro una virgen con una vela  con la que nos hacemos unas fotos.

Me voy hacia la izquierda para acometer las trepadas finales
 
Llegamos al vértice geodésico y ya se sabe... choque de manos, foto y contemplar el paisaje. Unos momentos muy buenos, ya que estamos solos en la cima y hemos cumplido nuestro objetivo.

Vista de la arista desde la cima de Torrecerredo
Esta foto que hice en otra salida, es una vista de la arista, vertiente Dobresengros, desde la Torre de la Palanca
Transitando por la cima

Pero todavía queda bajar por el delicado destrepe ampliamente conocido. No se que me pasa en esta cima que nunca encuentro el punto más adecuado para iniciar el destrepe. Lo inicio por donde creo que es y como no podía ser de otra forma, el punto más fácil de destrepar era el otro con el que estaba dudando; pero bueno, tampoco es un gran problema y con un poco de cuidado enseguida enlazamos con la ruta buena de destrepe.

Destrepando desde la cima de Torrecerredo
Vamos destrepando y ya al final vamos cogiendo el carrete de hablar, y eso que ninguno de los dos somos muy habladores, pero es que la experiencia ha sido extraordinaria. Ambos comentamos que dudamos entre calificar como la mejor o como una de las mejores actividades que hemos hecho en nuestro historial montañero.

Seguimos descendiendo por las pedreras, cuzando algún nevero que ha aguantado el verano, y cuando encontramos una zona un poco más acogedora hacemos una larga parada a comer, beber agua y comentar la actividad. Yo ya había notado al llegar al muro de IV que me quedaba muy poca agua, así que la voy racionando un poco, puesto que todavía nos quedan un par de horas hasta Vega Urriello.

Atravesando algún neverillo. Aquí mi calzado tiene ventaja con respecto al de Fran
Tras el "picnic" seguimos dirección a Vega Urriello. Llevamos un ritmo muy tranquilo, pues el objetivo de hoy ya está cumplido y todo ha salido rodado. Nos hacemos algunas fotos, hacemos alguna parada por otros motivos, contemplamos rebecos, etc. Llegamos a Horcada arenera donde nos reencontramos con el camino de esta mañana, y en poco tiempo estamos en la Brecha de los Cazadores, donde siempre me deja absorto la visión del Naranjo que hay desde aquí.

Vista de toda la arista, vertiente Jou Negro, camino de Vega Urriello
Bonitos paisajes en este atarceder
La magnífica vista del Naranjo desde las proximidades de la Brecha de los Cazadores
Una vez destrepada la Brecha de los Cazadores, Fran mete el turbo, tiene ganas de llegar ya al refugio y quitarse mochila y botas y meter los pies debajo de la fuente. Yo también tengo las plantas de los pies ardiendo y escocidas de a actividad de hoy, pero precisamente por eso, aunque lo intento, soy incapaz de seguir el ritmo de Fran, así que Fran va haciendo pequeñas paradas para que le alcance.

¡Javi! ¡Que te quedas atrás!
Finalmente llegamos a Vega Urriello, donde me hincho a agua y a refrescarme, al igual que Fran. Echo un vistazo, pues suponía que por allí andarían unos amigos que también tenían pensado subir al Naranjo, pero hay mucha gente y no les veo (luego confirmé que sí que fueron allí, pero estaban acampados en una tienda en los alrededores y no les vi).

Fran y yo nos damos cuenta que estamos realmente cansados, así que decidimos cenar pronto y a las 21:15 ya estábamos durmiendo. Previamente habíamos acordado levantarnos pronto y si nos veíamos bien salir mañana temprano del refugio en dirección al inicio de la vía Cepeda, en el Naranjo de Bulnes, para escalarla si estábamos en condiciones.


Tanteo de las vías Cepeda y Pidal-Cainejo en el Naranjo y retorno (22 de septiembre de 2013)

Nos levantamos muy prontito. Hay algo de actividad en el refugio pero la gran mayoría todavía duerme. Desayunamos y tardamos un ratillo en organizarnos todo el material y prepararnos las mochilas. Finalmente salimos con los frontales en dirección a la canal de la Celada.

La subida de la canal de la Celada se hace muy pesada; notamos la paliza de ayer. Los tramos resbaladizos también contribuyen. Aparece la luz del día cuando estamos coronando las cuestas más pesadas.
Amaneciendo, con la cara este del Naranjo ante nosotros

Seguimos bordeando el Naranjo en cuesta arriba, pero tenemos que desviarnos hacia la característica "Y" que ayuda a identificar las vías de esta zona. Unos últimos esfuerzos y estamos al pie de la vía Cepeda. Aunque no teníamos mucha duda, unas cáscaras de frutos secos nos confirman el punto de inicio de la vía.

Yo ya aviso que no voy fuerte, pero haré todo lo que pueda. Fran acepta quedarse encargado del largo difícil, que según nuestras cuentas es el noveno (por internet he visto hasta tres formas distintas de distribuir los largos de esta vía); por lo tanto Fran se queda con los largos impares. No obstante llevo un estribo para superar ese paso difícil si hace falta. A cambio, a mí me tocan los largos pares que son más mantenidos en dificultad, lo que hoy digamos que tampoco me apasiona.

Fran sube el primer largo, que se le hace largo y pesado debido al cansancio de ayer. Encima le cuesta encontrar los clavos de la primera reunión, un tanto escondidos tras un paso delicado en travesía. Subo yo; me noto flojo pero no quiero quejarme mucho pues ya he sido el aguafiestas alguna otra vez. Cuando estoy llegando a la reunión y Fran me dice «Te voy a proponer una cosa» ya intuyo lo que va a decir. Comenta que a él se le ha hecho muy largo el primer largo e incluso le ha parecido, igual que a mí, algo más difícil de lo que pone, y eso es señal de que no vamos bien en el sentido de que no vamos nada frescos.

La propuesta de Fran es hacer el segundo largo a ver cómo nos vemos y si no lo vemos del todo claro bajarnos. También le preocupo algo yo, ya que sin ser mucha pero me tocan los largos más mantenidos en dificultad y en nuestro estado Fran ya tiene suficiente con el largo más difícil de la vía y los suyos como para tenerse que hacer cargo de alguno de los míos si se vinieran abajo mis fuerzas en un momento dado. Yo creo que puedo más o menos sobrellevar los míos, son IV+ y agún paso de V que en condiciones normales no deberían dar ningún problema, aunque tampoco tengo una certeza absoluta sobre cómo irán mis fuerzas, físicas y psicológicas, después de lo de ayer. Yo también voy más allá y me da una pereza terrible solo de pensarlo, después de acabar la vía trepar y destrepar el anfiteatro (Fran quiere hacer cima) y todo lo que viene después.

Como se ve, la confianza en nuestro estado físico no es muy alta, y aunque sabemos que si tiramos para arriba al final lo haríamos, pensamos que es mejor hacerla en otro momento que podamos disfrutarla y no ahora que iríamos prácticamente "arrastrándonos" malamente por la pared. Así que, aunque el segundo largo se ve fácil, le digo a Fran que si nos vamos a bajar que nos bajemos ahora que lo tenemos chupado y no desde la segunda reunión que nos va a resultar más complicado.

La prueba de que nuestras condiciones no son adecuadas es que para rapelar tiramos la cuerda de cualquier manera; no tenemos ganas de ningún esfuerzo físico ni mental extra. Rapelo yo primero, con mi cacharrillo autoblocante al que ya le voy cogiendo el tranquillo y tengo que ir parando a cada poco a ir desenredando cuerda y seguir lanzándola hacia abajo.

Yo ya he aterrizado al pie de vía. Fran está en la primera reunión a punto de iniciar el rápel
Cuando baja Fran le propongo ir al pie de la vía Pidal-Cainejo, otra de las pendientes, para inspeccionarla desde allí. Nos encaminamos y nos sorprende que ya solo el ir al pie de vía da cierto vértigo, pues enseguida se abre a nuestros pies el abismo de la canal de la Celada. ¡Qué huevos le echaron el Pidal y el Cainejo para aventurarse por aquí! Esta admiración cobra más sentido cuando nos colocamos a pie de vía y la contemplamos. Tenemos enfrente la primera reunión y a su derecha la famosa llambrialina... repito: ¡qué huevos! ¡y más cuando sabían que tendrían que volver también por ahí!

Accediendo al inicio de la vía Pidal-Cainejo

Enfrente más o menos se intuye la cueva de la primera reunión de la vía Pidal-Cainejo

Sin haber empezado la vía, el patiazo ya es de impresión
Finalmente retornamos al refugio. Desde allí se ven varias cordadas en la cara oeste, cada una por una vía. Unas se ve que van bien, pero alguna otra se ve que va mal de horario y que probablemente acabe de noche.
 
Varias cordadas en la cara oeste: en la Murciana, en la Directísima, en "Soy un hombre nuevo"...

Recogemos nuestras cosas, montamos las mochilas y bajamos a Pandébano en un estupendo día que nos hace disfrutar mucho del recorrido y de las vistas... aunque sigamos teniendo las plantas de los pies al rojo vivo, así que unos metros antes de llegar a Pandébano metemos los pies en la fuente que hay. Una vez aliviados bajamos los metrillos que no separan del coche, yo ya en zapatillas y Fran a medio calzar, y nos vamos para casa.


Vista de la canal de Valcosín

Vista hacia adelante del camino de regreso a Pandébano

Vista de la canal de Camburero (enfrente)

Vista atrás del camino de bajada con el majestuoso Naranjo de fondo



Bonito paraje en el camino de bajada

Ya casi directos al collado de Pandébano

Al fondo a la izquierda la canal de Amuesa, y a sus pies el barrio alto de Bulnes

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